9 mar. 2010

Si hablamos de vernos, de imaginarnos, de pensarnos, de sentirnos, porque realmente lo deseamos... yo sí nos veo, nos pienso, nos siento, nos deseo. Además ¿Por qué no? Si algo aprendí es que nada está totalmente dicho hasta el final. Nadie me quita la posibilidad de soñarnos, de querernos juntos, aunque suene cursi y dulcemente patético. Me enseñaron que si de verdad deseas y querés algo, primero tenes que convencerte de que sos capaz de conseguirlo y conservarlo. Estoy en ese proceso, auto-convenciendome de que no estás aca porque sí, de que estás para algo, aunque no sepa para qué. Y de que mañana, dentro de un mes, dentro de dos años o dentro de veinte, el tiempo le dará la razón a quien la tenga que tener. Y sea quien sea el dueño de la razón, confío en que la vida no pone ni saca cosas en vano, no inventa encrucijadas que te lleven a un no-destino.

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