27 sept. 2009

Y nos volvimos expertos en el maldito arte de
lastimar.

21 sept. 2009

16 sept. 2009

Nadie se acuerda de nadie
y menos de un tipo tan cobarde

9 sept. 2009

Donde dice "hasta el cielo" debiera decir "no me alcanza". Cuando digo "te espero", que conste, te pido revancha. Donde dice "certezas", debería decir "disparates". Debiera decir "flor de idiota" si juro "jamases". Donde fui un mamarracho debería haber sido una sombra. Cuando era más joven debiera haber sido más cosas. Donde digo "hasta siempre", debería decir "ya veremos". Cuando muero por vos debería morirme de viejo. Porque a veces me escucho
y hay veces que me doy la espalda y es por eso que pongo en la mesa esta fe de erratas
de mi corazón...Debiera decir "cobardía" donde digo "por las dudas". Cuando soy un cretino
debiera serlo sin mayúsculas. Cuando pido "socorro", debería decir "no me quejo"(...) Cuando juego a perderte, debería perder sin excusas. Debería decir "¿para qué?" cuando digo "me sobra". Donde pido "olvidáme", debería aclarar "no es urgente". Cuando digo "futuro" debiera avisar "no me corras".
Lo que sueñan mis sueños a veces lo embarran mis ganas

5 sept. 2009

Porque es así, los que no tenemos suerte tenemos que ser prepotentes, estirar la mano y agarrar lo que la vida nos mezquina.

3 sept. 2009

cuatro letras que unen y distancian

Era lo que se debían, esa charla pendiente, ese ajuste de cuentas. Ella llegó con su mejor sonrisa, como si el nunca hubiese podido borrársela (aunque todos sabemos que así fue). Se la notaba bien, estable, y totalmente tranquila. Él la esperaba, en su afán de ser el más impuntual, con ella siempre intentaba cambiar esos pequeños defectos.
No se puede negar que la situación era un tanto tensa, incómoda y hasta rara. Se miraban, pero se desconocían, definitivamente no seguían siendo los de antes. Yo les avisé, todo cambia, y ellos no fueron la excepción. Caminaron por los lugares donde solían estar, vivir, y en donde compartían el mismo aire durante los viejos tiempos. Pasearon por esos lugares, que a todos nos quedan guardados en los recuerdos de alguna que otra historia. Se sentaron donde siempre, en los mismos lugares, en la misma posición que siempre solían adoptar. No sabían muy bien que decirse, pero era más que necesario dejar en claro algunas cosas, por no decir todas. Ella tenía muchas dudas, preguntas y reproches, no por despechada, sino porque estaba en su derecho de querer saber el final de su historia. A mi entender, él le iba a mentir como siempre, le iba a dibujar las cosas, a pintarle el mundo perfecto, a invitarla a una utopía inalcanzable. Y como supuse, las cosas volvieron a quedar inconclusas. Ellos no eran sensatos, y nunca fueron del todo honestos entre sí. Su historia se alimentó, desde el principio, de enredos, mentiras y destiempos...
Cuando uno intenta e intenta con algo que lo frustra y trauma, pero sin embargo sigue sin lograrlo, tal vez tengamos que pensar que el azar, por no llamarle destino, es así y punto. Pienso que nunca hay que dejar de insistir, no hay que desistir, pero cuando una situación es un círculo vicioso que no acaba, no queda otra que unirse a el y rodar. Porque la vida es eso, una rueda: gira, avanza y no espera. Depende únicamente de nosotros, estancarnos, que nos frenen, o poner nuestra mejor sonrisa y seguir girando.
Ella, no muy conforme con las respuestas de el, se dispuso a cambiar la página y a aceptar que todos en la vida tenemos un capítulo pendiente, al cual podemos volver algún día, o dejarlo ahí abierto pero en su lugar.
Si hubiera sido en otro momento de su vida, este encuentro hubiera sido el causante de lágrimas y largas charlas con sus amigas, para tratar de encontrarle la vuelta. Sin embargo, volvió a su casa con una sonrisa, como la de alguien que trama algo, volvió tranquila y confiada. Porque pase lo que pase, sean ella o ellas, el siempre terminaba volviendo a ese capítulo que tanto les cuesta cerrar. Sigo insistiendo en que hay algo que los une…

Pero todavía no sé que es.


2 sept. 2009

Nos encantaría que existiera un botón para deshacer nuestros errores, sería más fácil.
Un descuido, un error, un desliz y todo cambia, ya no podes hacer borrón y cuenta nueva. Pero si existiera una forma de volver atrás y corregir lo que hicimos mal ¿no lo harías?
Vivimos a mil y no le damos importancia a los detalles, a los cambios sutiles, cotidianos, y ese detalle mínimo nos pueda cambiar la vida. Una palabra no dicha a tiempo, un gesto a destiempo y lo que era la solución a nuestros problemas, pasa a ser un problema.
Creemos que las grandes tragedias son las causadas por grandes errores, pero a veces un detalle, algo que no debería ser dicho, es el aleteo de la mariposa que desata la tormenta, y una vez desatada la tormenta uno quisiera volver el tiempo atrás, a esa palabra no dicha, a ese gesto que no se hizo. A veces, por más que uno sepa que fue lo que desato la tormenta y sepa como rebobinar la película, no puede volver atrás, no puede volver a frenar el efecto mariposa. En cualquier sistema, por definición, siempre se comete un error, pequeño, insignificante, pero siempre hay una falla.
Causa y efecto. Un pequeño error que produce grandes cambios, una mariposa que produce un huracán. Detalles, pequeñas fallas, descuidos que escapan de nuestro control. Eso nos dice el efecto mariposa, no podemos controlar todo.

1 sept. 2009

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Odio tu egoísmo, tu soberbia, tu ironía. No te daría mi vida, ni mi tiempo, ni mi alma. Me enferman tus silencios, tus pretextos, tus excusas. Me canse de seguirte, de esperarte, de entregarme. Mataria tu crueldad, tu injusticia, mis miedos. No aguanto tu inmadurez, tu envidia, tus celos. Perdi mi paciencia, mis sueños, tu recuerdo. Te aprovechaste de mi, de mi libertad, y de mi ingenuidad. Desprecio tu insolencia, tus atrevimientos, tus promesas inútiles. Me molestan tus olvidos, tus descuidos, tus manías. No tolero tus enojos, tu inconciencia, tu torpeza. Pero muero por tus besos, tus abrazos, tu presencia. Soy débil.